No hay luz ni sombras, solo destellos de colores, que se difuminan al atravesar la línea del horizonte. Soledad e inseguridad son las únicas palabras que recuerdo.
Siento frío. Pero una paz indescriptible invade mi corazón de madera...el mismo corazón en el que se acomodó aquella bala perdida.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada